martes, 28 de octubre de 2008

Gobierno solidario, no gobierno solitario

Gobierno solidario, no gobierno solitario  


En mis intensos recorridos por toda la entidad, me he encontrado con comunidades  rezagadas y con escaso margen de oportunidades de desarrollo. Son comunidades que con frecuencia sobreviven por su propia cuenta, por el esfuerzo de sus habitantes, el de los hombres que emigran y dejan tras de ellos a mujer y hijos.


Son comunidades solas.


Y están solas porque a su vez las han abandonado gobiernos solitarios, sin la credibilidad ciudadana, perdida por la imposiblidad de participación.


Conozco de cerca el tema, pues fui presidente municipal, tiempo durante el cual el mas valioso aprendizaje fue que sin sociedad un gobierno carece de sentido, que se debe trabajar con y para las familias. 


A esto se llama "gobierno solidario". 


Pero la solidaridad no es una dádiva ni una gracia concedida desde las alturas del poder. Debemos ya de borra la idea de que los gobernantes se conducen solos, que son entes sobrenaturales con los que no se puede entablar diálogo con ellos sino es a través del reclamo y la manifestación pública.


Un mandatario es, por definición, sobre quien recae el mando de la ciudadanía que para representarla eligió a ese personaje. El gobernante está para ser mandado. A eso se refiere un mandato. Pero no se trata de denigrar la figura de los poderes gubernamentales ni de restarles dignidad. Todo lo contrario, la dignidad de un poder público reside precisamente en el hecho de que emane de la sociedad y que, una vez establecido dicho poder, éste siga teniendo contacto directo e inmediato con lo ciudadanos. 


A esto se llama "cercanía".


Todo lo anterior debe sin embargo partir de un proyecto y planeación del trabajo, que tienen que trazarse a partir de diagnósticos realistas. Y aquí viene de nuevo la cuestión de la cercanía sociedad- gobierno, porque los programas de desarrollo deben partir del diálogo franco y respetuoso entre sociedad y gobernantes, para que sea la gente la que exponga sus necesidades y nos diga qué se debe hacer.


Por so he dicho, además, que prefiero escuchar de viva voz la situación de los potosinos de todas las regiones, en lugar de ordenar encuestas y sondeos, que lo que sabemos de San Luis sea real y concreto y no fantasías estadísticas hechas al contentllo de quien las paga. No podemos encontrar soluciones si no conocemos los problemas.


A esto se llama "congruencia".


Y la congruencia debe ser actuar en medida proporcional a los reclamos ciudadanos, que en mi recorrido han sido constantes en cuatro puntos esenciales: 

Empleo.

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